sábado, 29 de octubre de 2016

Capítulo 9: El laberinto

Una chica de cabello violeta estaba paseando por los amplios jardines del lugar, estaba repleto de rosales, arbustos y diferentes tipos de flores, iluminado por unos pequeños faroles que se alzaban a un par de metros del suelo.

Llevaba un largo vestido morado de palabra de honor, con una cinta más clara bajo el pecho y los bordes superiores decorados con piedrecitas blanquecinas. Cubriendo su rostro, tenía una máscara morada, con algunas partes cubiertas por encaje negro.

Hacía un tiempo, había conocido a un chico de Corea que fue a pasar unos días a España y ella se había enamorado perdidamente de él, pero llevaba un tiempo sin saber nada de aquel chico. A pesar de no recibir ni una sola noticia de él, no podía evitar verlo por todas partes, ya fuese por ver el cabello rubio de una persona, o incluso una gota de sangre que le recordase al color de sus ojos.

Entre unos rosales, la joven de cabello violeta pudo ver a una persona de cabello largo y rubio que le daba la espalda y en lo primero que pensó fue en aquel chico, por lo que siguió sin dudarlo a aquella persona, que caminaba entre unos altos arbustos que tapaban la luz de los faroles.

Algo hizo que la chica se detuviese y fue que escucho hablar por teléfono a la persona que seguía, algo que la decepcionó profundamente, pues no se trataba de aquel chico, sino de una chica que, de espaldas y con poca luz, se parecía a él.

Cuando la de cabello violeta se fijó en lo que había a su alrededor, tan solo pudo ver unos altos arbusto que lo cubrían todo, formando una especie de pasillos: ¡Se había metido en un laberinto! ¡¿Ahora como iba a salir de allí?!

Comenzó a avanzar por los caminos, dándose la vuelta cuando los arbustos le cortaban el paso, pero no lograba encontrar la salida, era algo desesperante. 

- Y otra vez cerrado...-murmuró al ver por enésima vez que el camino que seguía estaba cortado, por lo que se giró de nuevo para dar marcha atrás.-

Lo que vio tras ella la pilló por sorpresa, había un chico parado a un metro de ella, observándola con una sonrisa curvada en sus labios, como si le divirtiese que ella se hubiera perdido.

- ¿Te hace mucha gracia? -dijo ella, cruzando sus brazos en señal de molestia, algo que no logró borrar la sonrisa del joven.-

- No, para nada...-le dijo, pero se lo pensó durante unos instantes, rectificando después su respuesta.- bueno, quizá un poco, pero si quieres te puedo llevar hasta la salida

La chica no estaba segura de si debía fiarse o no de él, pero finalmente aceptó, pues no tenía nada que perder y realmente era mejor estar con aquel desconocido que permanecer sola todo el rato, así al menos tendría alguien con quien hablar.

Al parecer aquel chico no estaba en ningún equipo, a pesar de que si jugaba al fútbol, pero esa vez solo estaba allí para ayudar con la organización del torneo. Ese chico se parecía mucho al que conoció en España, pero estaba harta de hacerse ilusiones, no era la primera vez que le ocurría algo como eso.

En unos pocos minutos habían logrado salir del dichoso laberinto y era allí donde esperaba la entrenadora Lina, que se acercó a la joven para decirle que buscase a las demás, pues debían irse ya. Cuando ella se giró para despedirse del chico, solamente encontró los arbustos de la entrada al laberinto, pues el chico ya no estaba allí.

- ¡Que maleducado! -se quejó, caminando hacia el interior del edificio, donde buscó a algunas de las chicas de su equipo para después salir de allí.-

Durante todo el camino de regreso, aquel chico no saló de su cabeza. Quizá podría ser la oportunidad de olvidar al joven que conoció en España o tal vez solo se tratase de algo pasajero...aunque realmente el no saber quién estaba tras aquella máscara le llamaba mucho la atención...

* * *

¡Y hasta aquí el capítulo de hoy! Tardé medio mes en ponerme con él...lo sé, es para matarme ^^'

¡Igualmente espero que os haya gustado!


PD: Vestidito y máscara~~




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